Martillazos. Es lo único que siento, martillazos en el cerebro. Pum, pum, pum, como si a alguien se le hubiera ocurrido hacerme vudú. Pum, pensamientos agolpados vienen a mi cabeza y se desvanecen casi instantáneamente, no antes de dejar una pequeña huella. Pum, como una tortura china, pero con sentimientos, con pequeñas cosas estúpidas que posteriormente recordaré con dolor. Pum, pum, uno tras otro, pum, como los latidos del corazón, rápido vienen, rápido se van, con un rastro amargo. Muchos tienen un ligero rastro dulce, pero si se saborean mucho pueden ser los que más amagura llevan. Pum, vida, pum, muerte, pum, sonrisas, pum, lágrimas. Mi mundo necesita de ti, y me he vuelto tan dependiente de tu droga que estoy al borde de la sobredosis, de la muerte, del mono, de la desesperación.
Todo lo que era bueno se ha evaporado.